
el viaje del alma
Un Viaje inspirado desde el corazón para despertar la consciencia y la sabiduría INTERIOR
La fuerza del perdón
La fuerza del perdón transforma paisajes y mueve montañas. Tanto es así que el más tenebroso puede alcanzar la luz más elevada y tornarse un cálido hogar para cada bendecida alma.
Cuando permites, en plena consciencia, que el amor se cuele hasta en la grieta más pequeña e insignificante, la elevación y el milagro se manifiestan. Es en ese punto cuando empiezas a comprender que no estás solo en el mundo, que conectas con la Unidad. Comienzas a percibir quién eres realmente y lo que has venido a alcanzar. Eres una pieza más de un gran puzzle universal que encaja a la perfección cuando permites que todo se dé.
Una clara intención, plena presencia, el corazón abierto y una humilde actitud son la clave para la iniciación.
Despiertas y te das cuenta de que una mente errante custodia las puertas de la pura conexión en el espíritu. Con ánimo de protegerte para no sufrir más, te defiende “a capa y espada” de cualquier posible mal.
Entonces, percibes que el problema radica en dejar que esta guardiana lleve las llaves, permitiendo que todo se pierda y dejando de amar. Cuando decides mirarla a la cara y ve reflejado en tus ojos que ya no puedes más, es cuando ésta baja la espada. Ha visto en tu alma el anhelo de volverte a encontrar.
En ese acto de compasión, comprendes que no eres el único herido, que desde el victimismo nada va a trascender; ni en ti, ni en el otro, ni en el mundo. Es desde el líder, el sanador y el aprendiz que llevamos dentro que nos abrimos a la auténtica transformación. Esto implica aceptar el papel que hemos temido, reconocer que nos hemos podido equivocar, poner límites, liberar viejos recuerdos y, al mismo tiempo, abrirnos al merecimiento de una nueva creación.
Nos inclinamos ante el nacimiento de un paisaje nuevo con el Sol naciente amaneciendo en nuestro corazón.
Un paisaje donde los árboles echan raíces profundas y los pájaros se alzan a volar. Un paisaje que late intenso en cada inspiración. Brota la fuente de abundancia. Las dulces aguas bañan los cuerpos y el Espíritu sonríe al nuevo lucero.
Un paisaje digno de admiración hecho con la fuerza del perdón.
Con Amor,
Mònica
