
el viaje del alma
Un Viaje inspirado desde el corazón para despertar la consciencia y la sabiduría INTERIOR
El Círculo
El Círculo evoca la unión, la interdependencia y el sentido de continuidad. Me recuerda que todos formamos parte del Todo; todos somos Uno. Como los bailarines alrededor del fuego en su danza tribal, que trazaban un círculo sagrado donde todos pertenecían, todos eran tribu.
Esta geometría sagrada es también un recuerdo constante de los ciclos de la vida y del Yo que evoluciona. Permanecemos siempre cambiantes, conectados al Espíritu, a la Madre Tierra y al Cosmos. De alguna forma, estamos vinculados a través de una red energética universal y de un canal llamado Consciencia. Nuestra esencia viaja a través de ella y late en nuestros corazones para impulsarnos a cocrear en un mundo que anhela la manifestación de lo que hemos venido a hacer.
Este llamado es una invitación a seguir bailando y, sobre todo, a recordarte que no estás solo en el viaje. El coraje para afrontar el reto nace y se sostiene en la fuerza que conectas en tu interior, en la eternidad del Ser y en la certeza de que tu proceso es sostenido por la red del Círculo.
Con esta confianza en la red, deja morir tus antiguas formas, tus viejos patrones de reacción, y acompáñate con suavidad a resurgir en un nuevo amanecer. Acepta el reto con el coraje de afrontar la pérdida, la frustración y el miedo. La conexión espiritual verdadera no busca escapar del dolor, sino transformarlo en sabiduría. Permite que el amor florezca nuevamente a través de una idea, de una nueva oportunidad que llamará a tu puerta.
Mientras vas caminando en tu presencia, abraza el silencio y la introspección con la fe de que cada cosa se dará en su momento. Sigue en el camino, aceptando, agradeciendo y disfrutando en plena consciencia. Y no olvides que la mayor manifestación de la Unidad es la acción de servicio.
El Gran Espíritu te está esperando. Es momento de que te reencuentres, halles tu lugar y sigas danzando la eterna danza de la cocreación en el vasto tapiz de la abundancia.
Con amor,
Mònica
